
Hoy quiero hablaros de los Órdenes del Amor.
Para ello he invitado a mi blog a una compañera del Instituto Desarrollo Consciente: María Isabel Sánchez.
Ella es Experta en Movimientos Sistémicos y Órdenes del Amor, además de Docente y Terapeuta desde hace muchos años.
Recordar que trataremos este tema en el próximo taller "Movimientos sistémicos" en Valencia
Os dejo con su artículo, ¡espero que lo disfrutéis!
"Me gustaría transmitiros lo que Bert Hellinger llamó los Órdenes del Amor.
Los Órdenes del Amor son las leyes básicas que rigen los sistemas humanos.
Son leyes naturales que tienden a generar orden en las relaciones y sistemas familiares. La transgresión de estos órdenes será origen de conflictos.
Todos pertenecemos a un Sistema Familiar y todos estamos Interconectados con todos.
Rupert Sheldrake (nacido en 1942) es el bioquímico y biólogo británico que postuló la hipótesis más revolucionaria de la biología contemporánea: la de la Resonancia Mórfica.
Rupert Sheldrake afirma que las mentes de todos los individuos de una especie (incluido el hombre) se encuentran unidas y formando parte de un mismo campo mental planetario.
De este modo si un individuo de una especie animal aprende una nueva habilidad, les será más fácil aprenderla a todos los individuos de dicha especie.
Estos campos Morfogenéticos contienen información recopilada de toda la historia y la evolución pasada.
La Resonancia Mórfica, el principio de memoria colectiva, se puede aplicar al estudio del árbol genealógico.
Cada familia tiene su propia Memoria Colectiva a la que todos sus miembros están conectados y tienen acceso.
La transmisión intergeneracional ocurriría en este campo mórfico.
Claudine Vegh decía:
Vale más saber una verdad, aun cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo.
Anne Ancelin Schützenberger lo ha estudiado a fondo:
Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles” pasean sobre los hijos y los descendientes. “Lo que no se expresa por palabras se expresa por dolores"
¿Podemos los descendientes modificar esa información almacenada en el campo?
“La sanación del árbol consiste en quitar la repetición, comprenderla, o repetirla en una forma positiva”
Filósofo, Teólogo, Pedagogo, nació en Alemania en 1925, Bert Hellinger afirma que el 70% de los problemas Psicológicos que nos afectan vienen de nuestra historia y relación familiar.
Comenzó a investigar en las leyes de los Sistemas Familiares y lanzó su primera comprensión con la definición de los “Órdenes del Amor”.
Hellinger creó un método simple y profundo que nos ayuda a darles un lugar en nuestro corazón a todas las personas de nuestra familia y así ganar la fuerza de nuestros padres y abuelos para resolver problemas y tomar decisiones.
Los grupos y sistemas familiares se rigen por unas leyes: son las que Bert Hellinger llamó Los Órdenes del Amor.
El orden precede al Amor.
Las discordancias internas que se manifiestan en forma de patologías individuales, de problemas que cada uno lleva con su vida, tienen origen en la Familia, en el Grupo, en el Clan, en la Sociedad.
Cuando miramos a las Familias lo primero que descubrimos es que en lo profundo las personas tienden a quererse, estamos vinculados los unos con los otros, el Amor fluye de una manera natural.
Bert Hellinger dice:
“Con amor, solo con amor, no basta. Tiene que estar en orden”
¿Cuántas personas aman profundamente a su pareja pero las diferencias irreconciliables los avocan a la ruptura y no pueden seguir juntos?
¿Cuántos padres aman a sus hijos con toda el alma, les dan lo mejor de sí y ven cómo estos hijos se pierden en comportamientos autodestructivos?
El amor es como el agua, que sin un cauce o un recipiente que lo contenga, se desparrama.
Hay tres leyes que le dan ese orden, ese cauce, esa contención al amor, para que fluya riegue la tierra y la fructifique en vez de perderse.
ORDENES DEL AMOR
1 - Orden de pertenencia
El 1o Orden está basado en el Amor, cuyo propósito siempre es la inclusión
Todo miembro del sistema tiene derecho a pertenecer. Nadie puede ser excluido.
Todos por nacimiento pertenecemos a una familia y existe un alma común para todos los miembros del sistema familiar, que anhela estar completa.
Si por algún motivo se excluye a alguien, el sistema reacciona y un miembro de una generación posterior se verá afectado por ese hecho.
¿Qué significa esto a nivel individual?
Significa que: “Todos aquellos que pertenecen a mi familia, han de tener un lugar en mi corazón”
Cuando alguien queda excluido, el sistema pierde su equilibrio y recurre a mecanismos de compensación que a veces solo crean más desorden.
Es importante que en una familia se tome en cuenta a las personas que han muerto, sobre todo si son muertes de jóvenes y que han sido olvidadas, poniendo especial énfasis en los hermanos... porque los que vienen detrás tienden a “seguirlos”, generando alguna enfermedad o estando propensos a los accidentes.
¿Quiénes tienen derecho a la pertenencia?
Tienen derecho a la pertenencia los hijos vivos, hijos abortados, los miembros que murieron, los que se olvidaron, los hermanos, medios hermanos, padres, tíos ( incluidos u olvidados), parejas anteriores de los padres y abuelos.
También pertenecen aquellos que por desaparición o muerte temprana, trajo ventajas a la familia.
Sin pertenencia no hay vínculo y viceversa. Nacemos de unos padres. No hemos aterrizado desde el espacio por arte de magia.
¿Cómo incluir a los excluidos?
Reconocerlos: Tener consciencia que existen sin justificar nuestro fracaso en ellos.
Darles un lugar: Abrir nuestro corazón en profunda aceptación a sus vidas y a su destino.
Agradecer: Que gracias a lo que fue su vida o su muerte ahora emprendimos un camino de aprendizaje.
Ampliar la mirada: dejando de hacer juicio por lo que "supuestamente" hicieron porque ellos también están sujetos al sistema.
Tomar fuerza: De su historia, observar detenidamente cual es el aprendizaje y tomarlo.
2 - Orden de Jerarquía
El orden de jerarquía habla de la jerarquía en función del orden de llegada al sistema familiar.
Bert Hellinger dice que lo que ayuda a alcanzar la felicidad, es que cada cual esté en el lugar que le corresponde.
Que los padres ocupen el lugar de los padres y que los hijos ocupen el lugar de los hijos.
Los padres son los grandes frente a los hijos que son los pequeños.
Y en la pareja, que sean igualmente adultos, es decir, iguales y situados hombro con hombro.
En un sistema familiar, aquellos que han venido antes, tienen prioridad sobre los que han llegado después.
También es importante la función que desempeña, un miembro cuya función es más importante para la supervivencia o el mantenimiento del sistema tiene prioridad.
Este sería el caso de los padres, ellos tienen prioridad sobre los hijos, y así debe de ser para que todo funcione.
Cuando alguien se coloca en el lugar de otro miembro del sistema, se producen graves perturbaciones.
Es de una simplicidad extraordinaria: las personas están mejor cuando ocupan el lugar que les corresponde y no otro.
¿Cuántos hijos se ven llevados a tomar la posición invisible de padres de sus padres, al precio a veces de llevar mochilas y fardos que dificultan su propia vida y expansión?
¿Cuántos hijos se encuentran implicados con uno de sus padres en contra del otro, o se sienten la pareja invisible de uno de ellos?
Debemos recordar que el anhelo genuino de los hijos es aunar a ambos padres en su interior, con independencia de lo que pase o haya pasado entre ellos. Demasiados padres se comportan como pequeños y demasiados hijos se comportan como grandes y especiales, transgrediendo la regla del bienestar en las familias: cada quien en el lugar que le corresponde.
Es muy importante para uno mismo empezar a pensar si estamos ocupando el lugar que nos corresponde.
Probablemente podamos empezar a entender porque no nos salen las cosas como queremos.
Orden de equilibrio/compensación (entre dar y tomar).
Para que en nuestras relaciones logremos establecer vínculos sanos, debe existir el Orden de Dar y Tomar equilibradamente.
Las relaciones humanas se inician con el dar y el tomar, en un equilibrio constante.
La primera relación humana comienza con la vida que dan los padres y que los hijos toman.
La vida se sustenta en el flujo del dar y el recibir.
Ese es el equilibrio sano entre iguales, en todas las relaciones que establecemos, salvo en el caso de la relación de padres e hijos.
Sobrevivimos porque nuestros padres nos dieron mucho y ese es el desequilibrio natural para que la vida fluya.
Los padres dan y los hijos reciben.
En la vida adulta nos mantenemos sanos y fuertes porque intercambiamos entre iguales, de una manera que nos hace bien.
Los hermanos, los amigos, la pareja, los compañeros de trabajo y todos los círculos sociales a los que pertenezcamos.
Este es el equilibrio positivo y sano en el intercambio entre personas.
Si yo siento que me dan, lo agradezco, lo tomo y surge en mí el deseo de devolver al otro un poquito más de lo que yo recibí de él y cuando pueda, en cuanto surja la ocasión, lo materializo.
Pero, ¿Qué pasa cuando alguien se siente dañado por el otro en una relación entre iguales?
Una reacción bastante común es sentirse herido y desde el rencor, con derecho a devolver el daño amplificado.
El otro que recibe más daño del que infringió, se siente con derecho a devolver todavía más y las relaciones entran en un equilibrio en negativo, en bucles de destrucción que se retroalimentan y de esta forma creamos nuestro intercambio, no se disuelve la relación por ello, la relación se disuelve cuando ya no hay intercambio.
Bert Hellinger dice, "no hay peor perpetrador que una víctima con derechos"
Cuando alguien nos da algo sentimos en nuestro interior la necesidad de compensar, de devolver. Así si alguien nos hace un regalo, sentimos el deseo de darle algo también, pero así como ocurre con lo positivo ocurre también en lo negativo.
Si alguien nos hace un mal, también sentimos la necesidad de devolverlo y de esta forma creamos nuestro intercambio, no se disuelve la relación por ello, la relación se disuelve cuando ya no hay intercambio.
En el caso de los hijos con respecto a los padres es distinto: los padres dan, dan, dan continuamente. Y ¿Qué puede hacer el hijo? Tomar, tomar, tomar. Al crecer, el hijo también puede crecer en generosidad.
¿Podrá devolver algún día todo lo que ha recibido? No, pero lo compensamos y equilibramos dando a nuestros hijos o sirviendo y cuidando a la vida con nuestros dones.
¿Cómo salir del desequilibrio dar/recibir?
La solución llega a través del diálogo, cuando cada uno expresa sinceramente como se siente en la relación, lo que duele, lo que daña y también escucha al otro y se hace responsable de la parte que le corresponde.
Pareja, cada uno puede decir: “Yo me hago cargo de mi 50%”
Tanto las relaciones de pareja en las que uno da más de lo que toma, como así también cuando alguien pretende tomar más de lo que da, están condenadas al fracaso o a la ruptura.
En el caso de los hijos con respecto a los padres es distinto: Por tratarse de una relación asimétrica, la deuda que se genera es tan grande que no puede retribuirse.
La compensación aparece trasmitiendo a los propios hijos, eso que se tomó de los padres o poniendo todo lo recibido al servicio de la Vida."
María Isabel Sánchez
Podéis encontrarla en www.ayesha.es y en Facebook como María Isabel Sánchez - Ayesha.
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¡Gracias!
Muy claras las explicaciones. Gracias!